Miembros Ahorra un 15% en cada reserva · Créate una cuenta gratis

Guías de Oviedo

Oviedo en un fin de semana

Oviedo es una ciudad de bolsillo, de esas que se recorren enteras a pie sin mirar el reloj. Cabe en un fin de semana precisamente porque no pide prisa: pide que te sientes en una terraza, que dobles una esquina sin plan y que te dejes llevar por el olor a sidra escanciada. Woody Allen la retrató como "una historia de amor" y la ciudad se lo tomó al pie de la letra, con una escultura suya en plena calle. Estas 48 horas están pensadas para caminar despacio, comer bien y volver a casa con la sensación de haber vivido aquí, aunque sea un finde.

Viernes por la tarde: aterrizar sin prisa

Llegas con la tarde ya caída y lo mejor que puedes hacer es no llenar la agenda. Deja las cosas, sal a la calle y camina hacia el casco antiguo. La zona peatonal se recorre en minutos y a esa hora empieza a llenarse de la gente que sale del trabajo. Es el momento de ubicarse: la Catedral de San Salvador como faro, las plazas empedradas alrededor y esa mezcla de piedra vieja y vida de barrio que define el centro.

Para cenar, la calle Gascona es la decisión fácil y acertada. La llaman "el bulevar de la sidra" y es exactamente eso: una hilera de sidrerías donde el camarero escancia en alto y compartes mesa con quien haga falta. Pide una botella, un cachopo si vienes con hambre de verdad o unas raciones para picar, y deja que la noche del viernes te ponga a ritmo asturiano. No hace falta reservar plan para después: pasear el casco antiguo iluminado es plan suficiente.

Sábado: la ciudad entera a pie

Mañana entre piedra y mercado

Empieza temprano en la Catedral. La Cámara Santa, con su arte prerrománico, es Patrimonio de la Humanidad, y la torre gótica preside toda la ciudad vieja. Desde la plaza de Alfonso II el Casto, callejea sin rumbo fijo: aquí están las estatuas que salpican Oviedo, más de un centenar repartidas por las aceras. La de la vendedora de El Fontán, la Maternidad de Botero, el propio Woody Allen apoyado en su gabardina. Ir cazándolas es una forma estupenda de ordenar el paseo.

Baja hasta El Fontán, el corazón histórico del comercio ovetense. Si es sábado tienes mercado: puestos de producto local, quesos asturianos, flores y ese trasiego de plaza cubierta que no ha cambiado en generaciones. Tómate el café aquí, en alguno de los soportales, y mira pasar la mañana.

Tarde de museos y jardines

Después de comer, elige según el cuerpo. Si apetece cultura, el Museo de Bellas Artes de Asturias es gratuito y sorprendentemente bueno, con una colección que justifica de sobra la visita. Si el día acompaña, tira hacia el Campo de San Francisco, el gran parque del centro: árboles centenarios, estanques y bancos para dejar reposar la comida. Es el pulmón de la ciudad y el sitio donde los ovetenses pasan las tardes de sábado.

Para el final de la tarde, sube al Antiguo o piérdete por las calles comerciales del ensanche. Oviedo es una ciudad presumida, de las que se arreglan para salir, y notarás ese cuidado en los escaparates y en el ambiente. Cuando caiga la luz, vuelta al centro para el vermú o la primera sidra de la noche.

Noche sin agobios

La noche del sábado tiene dos velocidades. La tranquila: tapear por las plazas del casco, de la del Riego a la Fontán, parándote donde veas buen ambiente. Y la animada, si te quedan fuerzas, en la zona de vinos y las calles que se llenan de gente joven. En Oviedo todo queda cerca, así que puedes pasar de una a otra sin coger un taxi.

Domingo: despedida en excursión corta

El domingo pide algo con vistas. Coge el coche o el autobús y sube al Monte Naranco, el mirador natural de la ciudad. Arriba te esperan dos joyas del prerrománico asturiano, Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, dos edificios del siglo IX que se sostienen contra el tiempo con una elegancia que impresiona. La panorámica de Oviedo tendida a tus pies es la mejor postal de despedida.

De vuelta, reserva la última mañana para lo pendiente: esa estatua que no encontraste, ese café en Gascona a plena luz, una vuelta más por el Fontán antes de que cierre. Si viajas en septiembre, cuadra el finde con San Mateo, las fiestas grandes de la ciudad: Oviedo se vuelca en la calle y el ambiente merece cambiar cualquier plan.

Quédate en el centro y camínalo todo

Un fin de semana así funciona mejor cuando no dependes del coche ni de los horarios de nadie. Por eso conviene dormir dentro del casco, a un paseo de la Catedral, de Gascona y de El Fontán, en un espacio tranquilo donde volver a descansar entre paseo y paseo. En Maik Homes te alojamos justo ahí, en el corazón de Oviedo, con la calma de una casa propia y la ciudad entera al abrir la puerta. Reserva con nosotros y deja que estas 48 horas empiecen nada más bajar a la calle.

```

Tu casa en Oviedo

Descubre la ciudad despacio, con un buen sitio al que volver. Cine en el salón, patinetes en la puerta y el centro a un paseo.